
La sonda Hayabusa fotografía su propia sombra sobre el asteroide Itokawa, en 2005, antes de recolectar muestras de la enorme roca espacial.
Las imágenes son seleccionadas según su espectacularidad, belleza, curiosidad, pero en general cuando lo permite por su doble lectura. Volverlas a ver siempre me genera una sonrisa.


